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Agrupación por soporte · 1919
Parte de FONDO FOTOGRÁFICO

Desde las Chimeneas hasta las inmediaciones del pico de Paco hay grandes bóvedas para los humos de la fábrica, de gran extensión y revueltas entre sí; y algunas de ellas, inmediatas á las chimeneas, por estar en desuso y abandonadas, forman unas ruinas sumamente curiosas; y más adelante el terreno apisonado para el material de las obras que en las bóvedas se hacen, forma una explanada que llamamos del Rigodón por ser á propósito para el baile. Entre el pico de Paco y el del faro corre el camino de tránsito rodado que conduce al faro; y solo ofrece de notable una casa en la distancia media entre estos dos picos, habitada por una familia, que ha tratado de cultivar las laderas que corresponden á las calas del Moro Santo y Misteriosa, dando solo resultado varias chumberas y unas pocas higueras, estas últimas bajando á la cala Misteriosa. A cada uno de los tres picos del monte, corresponde una cala en la parte meridional ó sea en la parte baja del mar. La correspondiente al pico de la chimenea es la cala del Vino, de difícil bajada desde la cumbre del monte, pero de fácil acceso hoy día por el gachero de la fábrica, de que ya trataré. En su parte altas y más occidental está el peñasco del Melón, al que se va por el camino de las bóvedas en la cumbre del monte; es sitio pintoresco y muy frecuentado por mí en mis paseos, como igualmente frecuento mucho la cala del Vino desde el gachero, cala que también es muy agradable y poética por su aspecto abrupto. Esta cala va siendo continuación del gachero, que ya ocupa casi su mitad. Como sitio de paseo, nadie lo frecuenta, á excepción mía y de mis acompañantes.

La cala que corresponde al pico de Paco es la que llamamos cala Misteriosa. A ella se desciende desde la cumbre por el camino - carretera que se abandona hacia la era de brillar?; se pasa por na calera abandonada, que bautizamos con el nombre de pozo de los Gatos, y por el sillón de Canuto, formado por aglomeración de piedras, y se va bajando por un barrando, donde hay tres higueras, y últimamente se desciende por derrumbamientos de peñascos, que forman dos pisos, habiendo una mina abando...

Fotografía 24: Pozo de los Gatos. 1919. Firmado a mano por F. Soroa. Tamaño: 5,9 x 9,2 cm.
Fotografía 25: Pico de Paco. 1919. Firmado a mano por F. Soroa. Tamaño: 5,5 x 10,7 cm.
Fotografía 26: Piedra del Molino. 1919. Firmado a mano por F. Díaz. Tamaño: 6,4 x 10.9 cm.

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Agrupación por soporte · 1921
Parte de FONDO FOTOGRÁFICO

La navegación emplea bastante personal en la tripulación de los diez barcos que hay actualmente en la matrícula del Puerto, que son: los faluchos CISNE, CASIMIRO y MARGARITA, las balandras BUEN AMIGO y LEONOR, los pailebots MINERVA y CANELLES, las goletas LOLA y UNIÓN y el vapor CAROLINA (este último propiedad de la Compañía Metalúrgica), todos los cuales se dedican al cabotage (sic) en las costas merdicionales y occidentales de España, sobre todo con Cartagena, Barcelona y Palma de Mallorca; y sus principales cargamentos son mineral, sal, esparto, yeso y harina.

Los grandes veleros y vapores, forasteros y extrangeros (sic), que vienen con frecuencia al Puerto y á los fondeaderos habilitados de la Caleta en la costa de Levante y de Parazuelos en la de Poniente, emplean también para su carga y descarga á una buena parte de la clase trabajadora en busca del mayor jornal que se lucran en la estiva ó desestiva de los vapores. No existen embarcaciones de alquiler en el Puerto, cosa incomprensible; y son muy pocos los botes que para su recreo poseen particulares.

La pesca emplea bastantes embarcaciones menores, pero tiene poca importancia, á excepción de la pesca de la melva en Junio, verdadero ingreso de riqueza en este Puerto, pues este pescado es la base de la alimentación de la mayoría de sus habitantes. Las mamparras (pesca á la luz del acetileno), sardinales, palangres y demás artes pesqueros empleados aquí, entre ellos la jábega, el más curioso de todos, y el boliche é bon, prohibido por la ley pero tolerado extraoficialmente para dar mayores recursos á los pescadores, apenas bastan para sostener, y no con desahogo á los que en esta costa viven de la pesca, que es poco abundante en este litoral, y además está mal organizada, siendo solo productiva para los rematantes ó acaparadores del pescado, que por lo demás suelen ser compasivos y generosos con el pescador pobre. El Pósito Pescador, obra en este Puerto del entusiasta y celoso, aunque algo romántico ayudante Sr. Fernández Ballesta, tiende á remediar estos males, á formar un fondo metálico para los pescadores y á ser para estos una verdadera sociedad de socorros mutuos; pero la desconfianza con que se suelen ver en el Puerto las novedades, la relativa ignorancia del pescador y su resistencia en este poblado á no admitir consejo ni dirección (efecto de la especial idiosincrasia de estos habitantes) y la influ-

Fotografía 132: Puerto Piojo. 1921 Firmado a mano por F. Soroa. Tamaño: 6 x 10,6 cm.
Fotografía 133: Puerto Piojo. Firmado a mano por F. Soroa. Tamaño: 6 x 10,6 cm.
Fotografía 134: Puerto Piojo, playa de la Isla y salinas. Firmado a mano por F. Soroa. Tamaño: 6,3 x 10,7 cm.

T2 20
Agrupación por soporte · 1924
Parte de FONDO FOTOGRÁFICO

los vecinos del Puerto. Por fortuna, pronto desapareció la tal logia, pues ya en 1889 estaba instalada en esa casa la fonda de Juliana (única del Puerto, subsistió hasta el 1920), y ya no se vuelve á hallar de masonería en esta población; los que pertenecieron aun á ella, formarían parte de las logias de otras poblaciones marítimas, sobre todo de Barcelona y Cartagena, tan relacionadas con el Puerto.

El comercio marítimo del Puerto estaba bastante desarrollado, y el aumento de industria lo fué desarrollando más y más, haciéndose ayer algunas fortunas, como sucedió á Juan Antonio García, Antonio y Andrés Hernández, Bartolomé Oliva, los Méndez, Heredia, Yúfera y otros patrones de cabotage y comerciantes marítimos de las cuales subsisten algunas, y otras se han perdido, á semejanza de los dineros del sacristán. Cnservo cuidadosamente la estadística de los barcos de la matrícula del Puerto desde 1889 hasta la fecha, y se nota su mayor prosperidad hasta el año 1896, pero desde esta fecha va la navegación de esta matrícula en rápida disminución, pues desde 29 barcos con que contaba la lista en los años 1889 y 1895, se ha bajado á 11 con que cuenta al terminar el 1923 (uno de ellos el vapor CAROLINA de la Compañía Metalúrgica, que es uno de los medios de comunicación más usados con Cartagena). Vienen numerosos barcos forasteros y extrangeros, veleros y vapores, á este Puerto, si bien cada vez en menos número, habiendo tenido yo ocasión en estos últimos años la bahía desierta, cosa que antes jamás sucedía; aunque ahora parece que resurge un poco el movimiento, todo lo cual hace ver que el incremento tan brusco que tomó el Puerto á partir del año 1885 era más aparente que real. La pesca siguió en iguales proporciones que antes, apareciendo en 1908 el nuevo arte pesquero de la mamparra ó pesca con luz de acetileno, que en concepto, no solo mío, sino de muchas personas más competentes que yo en la materia, es sumamente perjudicial á la industria pesquera en general.

Ya hemos visto que D. Martín Mulet fué removido de la Ayudantia, como víctima propiciatoria del año 1891. Su sucesor fué el teniente de navío del la escala de reserva D. Alfonso Rovina y Luque, de familia muy distinguida, aunque de carácter desagradable y atrabiliario. Fué relevado el 1894 y le sucedieron varios ayudantes de la clase de pilotos, entre ellos uno, propietario del falucho SAN FRANCISCO y D. Vicente Ripoll el año 1901. Por este tiempo la Capitanía de puerto contaba ya solo con un cabo de mar (Cristóbal Lorente), en vez de los dos de plantilla que tenía en tiempo del Sr. Mulet. El HHh. Ripoll fué el último ayudante de la clase de pilotos, pues por reformas de personal de Marina y creación de la escala de tierra en el Cuerpo General de la Armada, se reservaron estos destinos para oficiales de esta escala; por esto fué ayudante del Puerto en los años 1902 y 1903 D. Diego Alesón?, teniente de navío, persona dignísima y bondadosa, reemplazada en 1904 por el de igual graduación D. Francisco Javier de Gaztambide y Delgado, perfecto caballero, que tuvo mucho trato con nosotros, pues había jugado en su infancia con mi hermano, de cuya edad era: guárdamos muchas deferencias; este señor tuvo como escribiente a D. Martín Mulet hasta el fallecimiento de este, y desempeñó el cargo dignísimamente, teniendo algunos disgustos con Juan Hernández Izquierdo, por sus desatinos en la fábrica del esparto que empezó á construir en la Reya. Por ascender á capitán de corbeta el Sr. Gaztambide á fines de agosto de 1906, le reemplazó el teniente de navío D. Juan Cano y Vélez, natural de Mazarrón é hijo de íntimos amigos de mi familia materna. D. Juan Cano ha sido el ayudante que ha desempeñado más tiempo este destino desde los tiempos de Martín Mulet, pues lo ocupó hasta su ascenso en 1918. Aun cuando la neurastenia que padecía le hacía manifestarse á veces atrabiliario y desagradable (como lo prueban los disgustos que tuvo con mi madre en 1907 y 1911), no cabe duda que era justiciero y rígido cumplidor de su deber, imponiéndose á aquella indisciplinada gente, entre la que no contaba por lo mismo con ninguna simpatía, protegió a los hijos de D. Martín Mulet (que por cierto en nada se parecen á su padre y á su abuelo) teniéndolos sucesivamente empleados como escribientes; fué el primer ayudante que hizo celebrar la función de Nuestra Señora del Carmen y funeral al siguiente día con asistencia oficial de los marinos y adornando al efecto la iglesia el año 1907 (que fué cuando tuvo el grave disgusto con mi madre, que ya he referido oportunamente), velo siempre, como los Sres. Alessón y Gaztambide, escrupulosa...