La Fundición de Santa Lucía fue una entidad industrial y metalúrgica situada en Cartagena, Murcia, vinculada al tratamiento de minerales, especialmente en el contexto de la minería del sureste español.
Su actividad se relaciona con la recepción, análisis y tratamiento de minerales procedentes de distintas zonas mineras murcianas, entre ellas Mazarrón. En el catálogo del Archivo Municipal de Mazarrón aparece asociada a documentación sobre análisis de mineral enviado al laboratorio de la Fundición de Santa Lucía de Cartagena procedente de las minas de Mazarrón.
La fundición formó parte del entramado industrial ligado a la minería de Cartagena-La Unión y Mazarrón, territorios donde la extracción de minerales, su transporte, análisis y fundición constituyeron una actividad económica de gran importancia durante los siglos XIX y XX.
En la bibliografía sobre patrimonio minero y metalúrgico de la Región de Murcia, la Fundición de Santa Lucía aparece como una instalación emblemática del puerto de Cartagena. Se relaciona con procesos de primera fusión y tratamiento metalúrgico de minerales. Asimismo, en el contexto minero del siglo XX, los concentrados metálicos procedentes de explotaciones de la sierra de Cartagena-La Unión eran enviados a la Fundición de Santa Lucía para separar plomo y plata.
La antigua fundición dejó restos industriales de interés patrimonial. Entre ellos destaca la llamada Chimenea II de la antigua Fundición de Santa Lucía, situada en el monte de San Julián, en Cartagena, conocida también como Chimenea de Peñarroya. Esta chimenea, construida en 1979, fue declarada Bien de Interés Catalogado por su relevancia cultural, al considerarse símbolo de la actividad industrial cartagenera y de la lucha contra la contaminación ambiental.