La Fundición Santa Elisa fue una instalación industrial metalúrgica situada en el Puerto de Mazarrón, en la zona del Rincón de la Isla, entre el cabezo del faro y la playa de La Isla. Fue una de las instalaciones más representativas del auge minero e industrial de Mazarrón a finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX.
La fundición estuvo vinculada a la Compañía Metalúrgica de Mazarrón, sociedad constituida en Madrid el 4 de febrero de 1885 con el fin de instalar en el Puerto de Mazarrón una fábrica moderna destinada principalmente a la fundición de plomo. Entre los promotores o socios de la compañía aparecen citados el Banco General de Madrid, la casa G. Henfrey et Cié. de Génova y la fábrica de refinación de oro y plata de Fráncfort.
La instalación comenzó su actividad en 1886. Contaba con hornos de fundición, calcinadores y conexiones interiores mediante vías de vagones. Según la información técnica recogida en fuentes especializadas, el recinto disponía de una trinchera o socavón de acceso de unos 60 metros de longitud, por donde discurría una doble vía de vagones que comunicaba con la estación del Puerto de Mazarrón. Las vías se distribuían por el interior de la fundición para facilitar el movimiento del mineral y de los productos metalúrgicos.
La Fundición Santa Elisa procesó minerales procedentes de las minas de Mazarrón y también materiales de otras zonas mineras. Entre ellos destacan los cuarzos auríferos procedentes de Rodalquilar, en Almería, que eran embarcados hacia Mazarrón para ser utilizados como fundente en el proceso de fundición del mineral de plomo. De este proceso se obtenían lingotes de plomo aurífero, enviados posteriormente a Europa para separar el plomo y el oro.
La fundición fue un elemento clave dentro del sistema minero-metalúrgico del litoral murciano y almeriense. Su actividad se relaciona con el transporte marítimo, el ferrocarril minero, la transformación del mineral y el comercio internacional de metales. Simbolizó el periodo de esplendor económico de Mazarrón asociado a la minería del plomo, la plata y otros metales.
La instalación dejó de funcionar en 1927. En la actualidad apenas quedan restos visibles del antiguo complejo industrial, aunque su imagen y memoria se conservan en fotografías históricas, álbumes y documentación del Archivo Municipal de Mazarrón.